El ciclismo
indoor es una gran opción para entrenarse en los días invernales (que aquí en
Québec ocupan la mayoría del año ), pero sigue siéndolo en el verano y te
contaré por qué. Un amigo mío me decía que por qué seguía entrenándome en
interior si el verano había por fin llegado y por lo tanto el tiempo de hacer
bicicleta al exterior.
Tengo
muchas razones para continuar entrenándome en el interior.
Primero que
nada me encantan las clases de Bestcycling (puedes ver mi billete sobre esta
escuela de ciclismo en línea aquí )
Segundo,
que este verano en Québec está siendo lluvioso e imprevisible.
En fin, los
veranos en Québec para mí no son lindos. Son húmedos y a veces ni siquiera
puedes ir a pasear en paz sin que te molesten esos mosquitos enormes a los que
llaman maringuan.
Tercero no
me seduce la idea de entrenarme con mi antigua bicicleta de ruta a quien
llamaba Bella en su tiempo, porque su asiento no es confortable e implica que
debo prepararme con muchas cosas si quiero hacer una salida de bicicleta y hacer kilómetros.
Además no me siento segura de salir en la calle
y menos en Montréal, donde ya tuve dos accidentes.
Entonces si salgo en bici voy con mi bicicleta de
paseo, a la que debo arreglarle los frenos pero con ella sí voy tranquila y no
necesito tanta preparación. Tu dirás: pero cómo vas a salir tranquila si no le
funcionan los frenos? Bueno, yo me entiendo 😁
Las clases de Bestcycling me permiten seguir mi
rutina de entrenamiento. Cuando me estoy entrenando pienso muchas cosas pero
sobretodo me concentro en mis sensaciones. Si anduviera haciendo bicicleta en la ruta estaría prestando atención sobretodo a los autos y mi entorno. Además sabe qué, no me gustan las gangs de ciclistas de aquí con su filosofia de exclusividad y tampoco los outfit 😂
Cuando te concentras en tus sensaciones físicas
y en la respiración añades un entrenamiento mental, porque buscas refugio en tu
interior para sostener el esfuerzo.
Imagino que desde la misma manera que logro
atravesar las diferentes etapas del entrenamiento en la bici, también logro decirle
adiós al samsara y alcanzo la iluminación. Claro que es sólo en mi imaginación
pero sabes que también constituye una práctica budista? Es una práctica de mindfulness
o shamata, y consiste en permanecer consciente del momento presente.
Otra cosa muy bonita que aprendí con el budismo
es lo que se llama en francés: “amener le résultat dans la voie” o sea imaginar
que ya has alcanzado la iluminación y llevarlo a tu cotidiano. De esa manera la
mente se acostumbra a vivir el resultado desde ya y es como ejercitar un músculo,
el músculo de la mente. De este modo poco a poco tu mente adquiere nuevas
aptitudes, a través de la adopción del hábito de pensar diferente.
Bueno, espero que te haya gustado mi pequeño cuento deportivo del día. Namasté.
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