Creo que las fiestas de Navidad y año nuevo constituyen el termómetro perfecto para saber a qué nivel nos encontramos (emocional y espiritualmente). También nos brindan buenos indicios para saber si hemos avanzado como seres humanos o si somos los mismos de años anteriores. A veces tengo la impresión de que la llegada de las fiestas navideñas activa en nosotros sentimientos que han sido programados desde muy temprana edad, en el seno de nuestra familia o a nivel de la comunidad. Recuerdo que cuando era niña mi papá decía: "llegan las fiestas y parece que se termina el mundo". Porque se respiraba en el ambiente esa mezcla de agitación, ansiedades, expectativas, incertidumbre, como una gran bola de emociones colectivas que terminaba adueñándose también de ti. Sin entender demasiado terminábamos en medio de esos supermercados abarrotados de gente, sintiendo que debíamos conseguir todo lo necesario para la cena navideña como condición sine quoi non de una Navidad exitosa...
Bienvenus au deuxième chapitre de “Une Uruguayenne à Montréal”, un blog qui parle de mes expériences quotidiennes au Québec. Avec une perspective joyeuse de la vie je vais essayer de partager ces idées que souvent débordent mon esprit. En espérant que les brefs récits que je partage ici vous plaisent. Merci de votre visite!