También existen los infiernos gélidos, donde el sufrimiento no proviene entonces del calor insoportable sino del frío extremo. A veces pienso que la vida aquí es como un infierno gélido. Cuando cae la nieve, su color blanco otorga mucha pureza al ambiente, pero luego todo se corrompe cuando se mezcla con la suciedad del pasar de los autos y el traqueteo de la vida humana. Pienso que en el bosque ese blanco inmaculado debe permanecer, no sé, nunca me adentré en un bosque aparte de ir por los senderos para caminar. El invierno canadiense es muy sucio y antiestético. Aquí la gente debe usar botas que la mayoría de las veces están sucias por la mezcla de nieve y tierra y cuando vas al super todo el piso está hecho un caldo marrón. Debemos usar unos abrigos que nos hacen parecer a unos osos. Tus movimientos se ven reducidos entre abrigos, gorros, guantes y bufandas y durante 6 meses caminaras como amarrado. Sabes ese movimiento sensual de las latinas al caminar? Pues acá...
Bienvenus au deuxième chapitre de “Une Uruguayenne à Montréal”. Cet espace est né des mes expériences quoitidiennes au Québec et d'un désir de partager des réflexions, des instants de vie. Ici, on peut revenir quand on en a besoin. Se déposer. Lire lentement. Laisser les mots résonner. Merci d'être ici!