El día de mi regreso a Montréal, cuando mis vacaciones habían terminado, mi hijo adorado pasó a buscarme al aeropuerto. Mientras íbamos charlando y él manejando el auto, me hizo una pregunta bien interesante que en ese momento no supe cómo responder : “Mamá, cuál seria el momento que más recuerdas de tus vacaciones ? ¿Cuál sería esa vivencia especial?"
Si bien es
cierto que muchas memorias e imágenes rondan todavía mi mente, hay una
experiencia que quedó grabada más que las otras.
Y esa
experiencia fue la visita que hice al templo kadampa en Málaga.
El templo budista kadampa de Alahurin el Grande, en Málaga, España, es el sexto templo
kadampa en el mundo, construido según las directivas arquitecturales o de
diseño dadas por Venerable Gueshé Kelsang Gyatso Rinpotche, el fundador de la tradición en
el mundo occidental.
Conozco 3 de los 6 templos kadampas existentes en el mundo: Ulverston-Inglaterra, Arizona (EUA) que tuve el privilegio de visitar durante los festivales de verano y otoño, y ahora el de España.
En una
mañana lluviosa de un miércoles por la mañana, llegué al templo y a pesar de
que estaba bastante cansada por el viaje de avión, luego de dejar mi maleta en
la hermosa habitación que me había sido adjudicada en el edificio Tushita,
quise participar de la visita guiada que fuera seguida de una meditación. Yo me sentí muy bendecida de vivir ésta experiencia, para mí despertar cada mañana y ver el templo desde mi ventana era como estar viviendo un sueño.
La forma
del templo sigue un diseño geométrico sagrado. Al entrar, comienzas a ver muchas
figuras de Budas cuyos nombres iras conociendo poco a poco. Mis imágenes preferidas
siempre han sido las de las Dakinis danzantes, y esto, desde antes que comenzara
mi fascinación por la salsa.
Durante los
días que siguieron, simplemente me instalé en ese lugar bendecido donde se
respira mucha paz. Algunas veces me sentaba en los jardines, otras, caminaba
por los alrededores, y ese clima tranquilo confabulaba para tranquilizar mi
mente agitada. También acudí a una clase de la maestra Guen Chokga. Con su
estilo sencillo pero a la vez cargado de sabiduría, nos transmitía con mucha
bondad enseñanzas sobre el amor y la compasión basadas en el libro “Cómo
transformar nuestra vida” de Venerable Gueshé Kelsang Gyatso.
Al mismo tiempo tuve la oportunidad de vincularme con la sangha de España, unas personas maravillosas, comprometidas con el crecimiento espiritual, esforzándose día a día para sostener esa bella comunidad basada en el respeto y la consideración por los demás. Encontré a personas tan bonitas de todas las edades, con esas sonrisas espontáneas y sinceras que hacen abrir el corazón a cualquiera. Gracias Rosana, Camila, Philippe, Gérard, señor que arreglaba el jardín, , Romi y Yurlen (con quienes conecté en enseguida) por recibirme y compartir conmigo.
Lo más
hermoso de quedarte unos días en una comunidad como ésta es que notas el
esfuerzo que todos hacen por preservar la paz de sus mentes y por tener
consideración por los demás, tratando de hacerlo de una manera que ni se note,
sin alardear. Percibes el ejemplo viviente de la disciplina moral (la primera de las 6 perfecciones que aprendemos en el budismo) y que consiste en abstenernos de realizar cualquier acción que perjudique a los demás o a nosotros mismos. Es un trabajo continuo que realizas con tu propia mente.
El fin de
semana siguiente tuve la oportunidad de participar en un retiro sobre el
refugio. La maestra nos condujo de una manera muy clara a comprender
profundamente las causas del refugio, la importancia de construirlo en nuestro
interior. Si hemos tomado conciencia de la situación en la que nos encontramos
los seres del samsara, no dudaríamos de construir un refugio que no nos
defraudará y en el que podemos confiar en todo momento y sobre todo en las
situaciones difíciles.
Normalmente,
cuando nos sentimos mal, solemos refugiarnos en objetos que, si bien pueden
aportarnos una liberación temporal de nuestro sufrimiento, no tienen el poder
de liberarnos definitivamente del mismo. Por ejemplo, si estamos tristes o nos sentimos
solos, podemos buscar la compañía de nuestros amigos, esa compañía si bien
puede hacernos olvidar de nuestra soledad momentáneamente, no tiene el poder de
liberarnos de nuestro sufrimiento interno de sentirnos solos. Además, nuestros
amigos no estarán siempre y todo el tiempo para nosotros.
Igual si pensamos en nuestras vacaciones, podríamos creer que ellas tienen el poder de liberarnos de nuestro stress o nuestra incomodidad. Tomarse vacaciones no está mal, es necesario pienso en el mundo en que vivimos, pero debemos saber que la liberación que vamos a experimentar es solo temporal, las vacaciones de por si no tienen el poder de liberarnos definitivamente de nuestro sufrimiento. Recuerdo que no sé en qué momento de mi vida llegué a pensar que todos (o casi) parecemos vivir dentro de una cárcel, y que las vacaciones vienen a ser como una especie de liberación condicional 😆. Gozamos de un poco de libertad durante algunas semanas y después debemos volver a nuestra rutina del trabajo donde debemos cumplir horas, cumplir con plazos de entrega, etc. . En fin, da para analizar bastante y no me quiero ir por las ramas.
Entonces el
verdadero refugio es aquel que construimos en relación con las tres preciosas
joyas que son el dharma, el Buda y la sangha o amigos espirituales.
El tema es
bastante largo y apasionante porque también se relaciona con nuestra preciosa
vida humana, a la que a veces no le damos su verdadero valor, y la
desperdiciamos en actividades sin sentido.
Esos
momentos de aprendizaje que haces a tu propio ritmo, sin que nadie te exija
nada, siendo tu el arquitecto decidiendo sobre tus tiempos y escogiendo las
prácticas que consideras puedes realizar según el momento espiritual en que te
encuentres, son como una pequeña semilla que siembras en tu mente.
Por eso los
retiros son bellos y esclarecedores. No solamente por las enseñanzas formales
que recibes sino porque todo lo que vives allí dentro, constituye en si una
enseñanza. Los encuentros, las conversaciones con las personas, se vuelven significativos
y te vuelves más consciente de tus gestos y tus pensamientos.
Para mí la
magia reside en la profunda huella que deja en ti esta experiencia, une huella
sutil que ni la notas, pero que permanece en tu mente para tu beneficio y
también para que a través de ti llegue a los demás.
Pienso que
aquello que vuelve nuestros viajes memorables, no son las imágenes
espectaculares de bellos paisajes, o el sabor atípico de las comidas que
hayamos probado, porque eso se desvanece en la memoria. Aquello que queda
grabado, si pones atención, son los momentos en los que has logrado conectar, desde
tu corazón ya sea con los demás, contigo mismo o con el entorno, en los que has
logrado olvidar un poco tus necesidades y te has volcado a ver las necesidades
a tu alrededor.
Entonces hijo, ahora sabrás entonces qué sí escuché tu pregunta y que gracias a
ella pude identificar, con un poco de atraso, cuales fueron los
momentos más significativos de mi viaje 😊