A veces me pregunto cuál es el verdadero sentido de la danza.
La mayoría coincidimos que la danza latina es sinónimo de alegría.
Muchas personas me han dicho que asisten a los sociales como un medio de escapar a sus responsabilidades familiares o de trabajo.
En un sentido es verdad que la danza nos aporta esa dosis de alegría que necesitamos a veces para seguir adelante con nuestro día a día.
Desde esta óptica, la danza se ubica en el mismo nivel que cualquier otra actividad que los humanos usamos para distraernos.
Pero adentrándonos más en el mundo de la danza, veremos que hay muchos otros factores que entran en juego. Por ejemplo: los roles específicos de los bailarines, creo que dependiendo de si eres guía o seguidora, las percepciones con respecto a la danza cambian.
Para que un instante de danza se convierta de algo placentero en algo inolvidable, requiere algo simple pero bastante raro de encontrar a la vez.
Requiere que como guía seas capaz de escuchar a tu pareja de baile, y no estoy hablando de escuchar con los oídos, escuchar con tu piel y tu intuición.
No tienes que controlar nada, tienes que escuchar. Puedes haber alcanzado el manejo impecable de las técnicas y aun así hacer sentir a tu pareja como invisible.
Comprendo que quieras ir a divertirte para olvidarte de tus problemas y que, en ese intento, sobre todo centrado en la búsqueda de tu propio goce olvides el principal objetivo de la danza. Si olvidas que tu rol es de estar a la escucha y brindar el mejor momento que puedas a tu partenaire, entonces la danza se convierte en algo vacío.
Se convierte en tu deseo de brillar por tu lado. No has captado todavía el alma de la danza, no has comprendido que la danza es un vehículo de conexión.
Estoy segura de que muchos líderes, ni siquiera tienen claro de cual es su rol.
Si supieras que cuando te pones en posición de escucha, tu experiencia de danza como líder, cambia de 180 grados, abandonarías ya mismo la postura que has adoptado hasta ahora.
¿Puedes hacer abstracción por un momento de ese deseo tuyo de experimentar alegría desde du propio lado únicamente, puedes olvidarte de ti por un momento?
Así es como descubrirás el verdadero sentido de la danza, sabes por qué?
Porque cuando escuchas, desplazas la atención desde ti hace el otro, no se trata tanto de ti, se trata sobre todo de tu capacidad de hacer brillar a tu pareja.
Cada danza es un encuentro, con un ser humano, con una historia, un sistema emocional diferente. Algunos necesitaremos dulzura, otros necesitarán espacio, otros: claridad, otros: seguridad.
Estoy tan feliz de comprobar que los verdaderos lideres existen. Tengo que decir que muchos han logrado esta comprensión y te aseguro que como seguidora, lo aprecio enormemente y para mi tú no solo eres un excelente guía sino un extraordinario ser humano, que es capaz de olvidar su propio deseo de brillar porque has comprendido que es a través de tu objetivo de hacer brillar a tu pareja, que tú resplandeces.
Lo que haces en la pista de baile se ve, no eres invisible. Tu postura que acoge con dulzura y respeto, y la calidad de tus movimientos, atraen las miradas de quienes valoramos tu sensibilidad.
Es hermoso ver que has comprendido que obtienes mucha más felicidad cuando haces esto, cuando ocupas tu rol y te permites escuchar, adaptarte a la persona que tienes enfrente, cuando eres capaz de sacrificar tu técnica para adaptarte al nivel del otro.
Todo eso que tú haces, mi querido líder, me demuestra que eres inteligente y sensible y créeme que no queda en el olvido, queda anclado profundamente en la persona a la que has sabido respetar y mirar.
Pero mirar en serio, no solo con los ojos, mirar con el corazón, tratando de adaptarte a su modo, a su estilo, a su nivel de danza.
Sabes, muchas personas en los sociales se quedan observando las proezas de los “profesionales”. ¡Y se pierden de tanto!
Para mí el verdadero bailarín no es el de la mejor técnica. Es el que tiene la suficiente sensibilidad para mirarme y cuidarme, hacerme sentir respetada, haciendo todo lo posible para que nuestro encuentro, más que un instante de danza, sea un baile inolvidable.